viernes, 15 de enero de 2010

NO TE PIERDAS COMER EN...

El Restaurante Botín y La Daniela. Los madrileños somos los únicos que no conocemos sitios emblemáticos de Madrid como estos dos restaurantes. Es más probable encontrar a una persona que no sea gata que los conozca a un madrileño que haya disfrutado de sus manteles. Hoy me gustaría recomendaros estos dos lugares por lo siguiente:

- ¿Sabías que el restaurante más antiguo del mundo está muy cerca de la Plaza Mayor de Madrid? Se trata del Restaurante Botín. Un lugar con historia que incluso aparece mencionado en la obra de Galdós "Fortunata y Jacinta". Su especialidad es el asado, de cochinillo y de cordero. C/Cuchilleros, 17.
- Son muchos los cocidos con prestigio que podemos encontrar en el centro de Madrid; yo me quedo con el de La Daniela. Cuando lo pruebes sabrás por qué. Tiene (al menos) dos establecimiento: uno en la calle General Pardiñas y otro cerca del Restaurante Botín, en la calle Cuchilleros.

Ambos son imprescindibles de nuestra ciudad.

martes, 10 de noviembre de 2009

CATA DE VINO VIRTUAL



Hoy te proponemos una cata de vino "virtual". Una charla con la enóloga y sumiller Almudena Pérez Salas que nos ha acompañado en alguna ocasión en el programa Kilómetro 0, de la Federación de Casas Regionales en Madrid, emitido en Radio Sol XXI.

jueves, 20 de agosto de 2009

Desde Francia con amor



Es genial recordar un viaje con cariño. Un lugar que para ti será siempre especial y que, por supuesto, parte de este recuerdo lo ocupe la gastronomía.
Hace poco he estado en la costa mediterránea de Francia, en la Provenza, y la experiencia ha sido "para no olvidar".
Girasoles, lavanda, verde, piedra... son ingredientes con los que uno pasea por esta región especialmente si nos olvidamos de las autopistas de peaje. Supongo que es uno de esos errores que cometemos los turistas a la hora de hacer un viaje itinerante en coche, pero está bien olvidarse un poco del peaje, merece la pena no perder de vista el paisaje de los pueblos que hay cerca de Avignon, de Nimes... te dan ganas de vivir allí.
Donde fueres haz lo que vieres: prueba sus quesos, sus pescados, sus vinos, su pastelería, sus frutas... Cosas con las me quedo:
1. La gente. Cuando dices que vas a Francia y que nunca has estado allí todo el mundo te dice que los franceses son un poco estirados y he de decir que yo no me he llevado esa impresión, sino todo lo contrario: amables, educados... Agradecen eso sí el esfuerzo que haces por entenderte con ellos, como puedas, en francés. Supongo que también es cierto que en la zona mediterránea tienen un carácter más latino y en consecuencia más abierto.
2. Pescados. Zona pesquera=grandes pescados. Si te gusta comer pescado en los pueblos de la costa se disfruta y mucho, además los preparan muy bien la verdad. Me quedo con un pequeño sitio de Marsella: le Caveau du Theatre, un restaurante en la Place de Lenche. Polo, su dueño, es un señor encantador que además nos trató fenomenal y del que te puedes dejar aconsejar, le debemos una postal desde Madrid.
3. Vinos. Francamente buenos, aunque yo la verdad es que estaba un poco perdida en este sentido, pero no probé un vino que no me gustara.
4. Son muy ceremoniosos: todo el rato "merci" "de rien" "bonjour" "bonsoir"... bla bla bla...
5. El aperitivo: casi siempre toman aperitivo, además con una especie de vino dulce, moscatel, que nosotros usaríamos más para postre que de entrada. En todos los sitios te preguntan si lo quieres y es curioso porque incluso la gente que está en el camping lo toma antes de comer allí en su parcelita.
6. Lo de las frutas es algo espectacular. Es el reino del albaricoque.
7. Cuidado queridos españoles: el café con hielo no existe allí. Además por mucho que intentas explicar lo que quieres, ni remotamente se piensan que le vas a echar hielo al café (sacrilegio me imagino para ellos) al menos en las zonas de turismo interior donde por cierto no encontré demasiados españoles, a pesar de estar al lado. En los sitios en los que hay más turistas españoles o con camareros que han trabajado en España saben qué les pides pero te dicen "aahhh... espaniol...mmmm" y te miran un poco raro.




Aparte de estas pequeñas cosas, hubo grandes descubrimientos como Sete, ciudad por cierto en la que nació George Brassens. A mí me encantó, no contaba con ello, pero me gustó muchísimo. Merece la pena no perderse este lugar. En fin, que volvería, no una sino muchas veces.

miércoles, 17 de junio de 2009

SERÁ QUE SUENAN CASTAÑUELAS EN MI CORRALA...

Elogio del gazpacho. ¿Existe algún soneto o algún verso dedicado al gazpacho? No sé, pero así debiera ser; yo lo escribiría pero mi talento para la poesía es muy muy limitado (sólo versos de esos preadolescentes que tan mal sientan en el momento en el que buscas algo que siente bien). El gazpacho es para mí el plato de verano por excelencia: ni ensaladas, ni macedonias, ni nada. Cierto es que en cada casa, al igual que el pisto o la paella, se aliña de una forma, pero en lo básico es una mezcla perfecta de tomate, pepino, pimiento, ajo, aceite, vinagre y sal. ¿Quién sería el primero que acertaría a dar con tal ensalada triturada? Bendito sea.
Fruto de la vena andaluza (o de que alguien practica con castañuelas en mi corrala) haré también una especial mención al botijo, ese gran invento que ha caído en el olvido y que en realidad no debiera faltar en cada casa. ¿Quién sería su inventor? En fin he encontrado en wikipedia
la explicación física a que enfríe el agua. A mí no me dice mucho pero lo que sí es cierto es que invito a todo el mundo a que compre un botijo para este veranito y que antes de usarlo, tal y como hacían nuestras abuelas, lo dejemos un día con agua y un chorrito de anís. Después hay que levantarlo, inclinarlo y a beber (y nada de chupar del pitorro, eso es de paletos).

miércoles, 4 de febrero de 2009

COCINA EN TIEMPOS DE CRISIS

Últimamente abundan los consejos culinarios para hacer frente a la crisis y seamos sinceros la crisis así no va a dejar de existir y tampoco trascienden tanto en tu economía doméstica las recetas milagro que vemos por ahí. El único consejo que es viable es el de utilizar el sentido común: cada uno debe evaluar su situación económica y actuar en consecuencia: si no puedes comer merluza fresca, te aguantas y la compras congelada. Lo que está claro es que comiendo en casa se ahorra mucho más que comiendo fuera, es lógico porque no pagas sólo la comida sino otro tipo de servicios y la comodidad de sentarse, comer y disfrutar.
Lo que sí podemos poner en práctica es lo que llevan haciendo los hogares toda la vida (al menos, así me lo aprendí yo): huir de marcas, utilizar marcas blancas y mirar en qué sitios se compra más barato. Para el que no lo sepa el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio ha hecho una comparativa de precios de las grandes superficies y de los supermercados más importantes que además se pueden consultar por Comunidades Autónomas. Aquí está el enlace
http://www.observatorioprecios.es/ObservatorioPrecios/presentacion